El problema de la enuresis existe prácticamente desde que
el hombre salió de las cavernas y tuvo necesidad de mantener
el espacio donde habitaba limpio y regular sus funciones
eliminatorias.
Enuresis proviene del término griego
enourein que significa vaciar la orina.

Debía ser un problema que suscitaba una gran preocupación social a tenor de las múltiples soluciones que se le ha intentado dar a lo largo de la historia y que han quedado reflejados en la literatura. Oraciones, rituales diversos, terapias terroríficas, punitivas, avergonzantes, dietas especiales, soluciones farmacológicas diversas, punciones raquídeas, terapias quirúrgicas, alarmas peligrosas, etc.
Algunos eran tratamientos realmente crueles, otros peligrosos y la mayoría absolutamente ineficaces.
La primera mención data alrededor de 1.500 a.C.. Hasta finales del S. XVII es común en todos los autores que se ocuparon del tema, utilizar para su tratamiento una mezcla de medidas con cierta base racional y una dosis de magia.
Fue en el S. XIX, cuando la pediatría se constituyó como
especialidad médica, cuando se multiplicaron los trabajos
dedicados a la enuresis.
En la actualidad la enuresis nocturna se estudia dentro
de los trastornos del sueño, en concreto con las llamadas
PARASOMNIAS (alteración en la calidad o en la conducta durante
el sueño).
Hoy en día se sabe que, hasta alcanzar una
adecuada maduración neuromuscular, la enuresis es un proceso
fisiológico normal.