
Para
que el médico sea capaz de hacer un diagnóstico correcto
es imprescindible un historial clínico en el que se defina
el patrón de incontinencia, un urocultivo, una exploración
física y una ecografía.
El objetivo es evitar que pasen desapercibidas enuresis de causa orgánica y averiguar enuresis que no sean verdaderas.
Entre las causas que se consideran como posibles desencadenantes
esta el componente genético. En niños cuyos
padres fueron enuréticos se estima una incidencia
del 77,3 por ciento; si sólo uno de los padres lo
fue, el porcentaje disminuye de forma significativa a un
44 por ciento y cuando no hay antecedentes genéticos
la cifra no sobrepasa el 15 por ciento de casos. Otras causas
que originan la enuresis son una menor capacidad de la vejiga,
disfunción del esfínter, sueño profundo,
etc.

Otra
de las causas de la enuresis puede ser la
orgánica
-una enfermedad del aparato urinario por ejemplo-; o la
genética(si uno de los padres fue enurético durante su infancia,
la posibilidad de que el niño la padezca aumenta en un 45
por ciento. Si lo fueron los dos, sin embargo, el riesgo
puede aumentar hasta en un 75 por ciento).